Hace cerca de seis años tuvimos la oportunidad de viajar y vivir en la India durante unos meses, y durante esta estancia pudimos conocer de cerca la Fundación Vicente Ferrer (o Rural Development Trust –Consorcio para el desarrollo rural-, como se conoce allí). Poder vivir lo que la fundación, con Vicente Ferrer a la cabeza, ha desarrollado en Anantapur, una de las zonas más deprimidas de la India, fue una experiencia única: la magnitud del proyecto te cautiva desde un primer momento; y se siente el agradecimiento de las personas en cada mirada, cada sonrisa, cada paso que se da en la zona.
A lo largo de los años, la fundación ha trabajado para mejorar las condiciones de vida de los grupos más desfavorecidos de la India, siendo objetivo prioritario de su actuación los grupos más vulnerables dentro de la vulnerabilidad: la teóricamente abolida casta de los intocables, las mujeres, los niños o las personas con discapacidad. Así, en 2007, se habían construido 1.696 escuelas y centros educativos, contando con 64.496 alumnos y alumnas, 3 hospitales generales y 14 clínicas rurales, además de un centro de planificación familiar y otro de atención a enfermos con VIH/Sida; se han cubierto 1432 pueblos por sistema de riego (acceso al agua), y se ha trabajado con mujeres, participando en talleres laborales, asesoramiento, etc.
Un aspecto muy destacable de la manera de entender la cooperación de Vicente Ferrer es el hecho de evitar la idea que la ayuda siempre viene desde fuera, es un extranjero que ayuda a los más necesitados; por el contrario, la fundación Vicente Ferrer, da las herramientas para que sean los propios indios quienes ayudan a los indios: todos los servicios (profesores de escuela, médicos, asesores, talleristas, etc.) son llevados a cabo por personas de allí, lo que, además, ayuda a romper los límites que impone el sistema de castas (teóricamente abolido, pero en la práctica todavía real).
El concepto de paz para Vicente Ferrer se siente en todo lo que han realizado en Anantapur, en su labor de cooperación: no entiende la paz solamente como la ausencia de violencia, sino que va más allá: ¿qué paz puede tener una persona que no tiene nada para comer o que es discriminada por el simple hecho de nacer? Para lograr la paz es necesario capacitar a las personas para que tengan acceso a la comida, a la sanidad, a la educación, etc. Y que valores como la igualdad y la solidaridad sean la base de la sociedad y de su desarrollo. Vicente Ferrer cooperó con sus semejantes, supo entender y trabajar con responsabilidad hacia todo ser humano, especialmente con los más vulnerables, creando una gran red de cooperación: el hecho de entender que todas las personas somos iguales, facilita que seamos más solidarios y es lo que puede impulsarnos a actuar ante una realidad concreta. Vicente Ferrer, y todas las personas que trabajan allí, trabajan por la paz y por el cambio a diario, facilitando el desarrollo de una zona deprimida de la India; basándose en la transformación social y en el potencial de las personas, limitado muchas veces por la creencia de que pertenecer a un grupo condiciona su presente y su futuro.
Eulàlia Bori y Bárbara Guix
Barcelona, España
Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU
www.cartadelapaz.org

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Las iniciativas hechas por este hombre me parecen inmejorables.
Pero, el sufrido contribuyente piensa y dice:
Porqué he de dar ayuda a un pueblo (Indú), cuando este ha creado una NASA particular, piensan lanzar un cohete a la Luna y poseen la bomba atómica.
Mi dinero no quiero que se gaste en ayudar a un pueblo, cuando este pueblo puede ser ayudado por su mismo gobierno.
Lo primero a solucionar son las necesidades sociales del pueblo y mas tarde los juegos de guerra y viajes estelares.
De manera que no comulgo con acciones de este tipo ni en lugares como este.
Particularmente no daría ni un centimo por estas campañas de ayuda y de cohesión espiritual.
Hay otras opciones, y en ocasiones no hace falta salir de nuestro propio pais.
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