Silvia Guillén | Valencia
El 9 de abril de 1920 nacía en Barcelona Vicente Ferrer. Por aquel entonces la India seguía bajo el dominio del Reino Unido, pero no fue hasta tres décadas más tarde cuando el misionero jesuita abandonó España para completar su formación espiritual en el país asiático.
Pero antes de librar su propia batalla contra la pobreza y el dolor, Ferrer fue llamado a filas republicanas cuando sólo tenía 17 años y estuvo en la que, dicen, fue la batalla más sangrienta de la Guerra Civil Española: la batalla del Ebro. Posiblemente fue allí donde el joven Vicente descubrió la crueldad humana más dura.
Al finalizar la guerra comenzó la carrera de Derecho, pero en su camino se cruzó con la Compañía de Jesús, una orden religiosa de la Iglesia Católica, que representó para Ferrer todo por lo que quería luchar en la vida, razón por la cual abandonó sus estudios y se hizo misionero.
El 13 de febrero de 1952, la vida de Vicente Ferrer se unió para siempre a la India, pero su labor con los campesinos no gustó a todos y fue expulsado del país en 1968. El misionero jesuita pudo vivir en primera persona el apoyo recíproco de los más desfavorecidos: dos días antes de ser obligado a abandonar el país, más que 30.000 campesinos recorrieron 250 kilómetros entre Manmad y Mumbai para defender a Ferrer.
Años más tarde pudo volver al único estado indio que estaba dispuesto a admitirle, Andhra Pradesh, concretamente a la remota tierra de Anantapur. A pesar de todo, los políticos seguían dificultando su labor por considerarla una amenaza, pero Vicente Ferrer, lejos de amedrentarse, en 1970 fundó la organización Rural Development Trust (Fondo de Desarrollo Rural). Ese mismo año abandonó la Compañía de Jesús para casarse con la periodista inglesa Anne Perry.
La Fundación Vicente Ferrer, encargada de asegurar el desarrollo sostenible en Anantapur, fue creada por el misionero en 1969, pero no fue hasta 1996 cuando abrió una oficina en España para asegurar los ingresos necesarios.
En 2001, el misionero valenciano fue galardonado por el grupo Las Provincias Multimedia con el premio “Valencianos para el Siglo XXI“, que reconoce cada año la labor de destacadas personalidades e instituciones valencianas por exportar el nombre y el buen hacer de la Comunitat.
El pasado 19 de junio de 2009 falleció como consecuencia de una recaída tras sufrir una embolia cerebral tres meses antes. Decenas de miles de personas acudieron a su entierro en Bathalapalli para despedir al hombre que dedicó cuarenta años de su vida a luchar contra la pobreza, construyendo tres hospitales generales, uno de ellos de VIH, un centro de control natal, catorce clínicas rurales, 1.696 escuelas, 30.000 viviendas y unos 2,7 millones de árboles plantados, que han hecho la vida más fácil de dos millones y medio de personas.
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desearia que el mundo no solo craese gente violenta como ultimamente hay por todos los sitios ,esperemos que tal violencia salgan mas VICENTES FERRER asi nacio un mito
por que no ? podrian salir mas muchos mas EL MUNDO CRECERIA MUCHO MAS
He v isitado Anantapur en tres ocasiones. El ambiente de profunda humanidad
ç
y sencillez que rodea la inmensa obra de Vicente siempre me ha imprsionado
asi como las pocas pero inolvidables convesaciones que mantuve con Vicente.
Estoy convencido que sigue muy de cerca su matravillosa labor.
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